Educación disruptiva

Mtra. María Nelly Beltrán Páez.

Como docentes a Nivel de Educación Superior, compartimos tanto intereses, como actividades; la investigación y el trabajo áulico forman parte del día a día, con metas y objetivos constantes que en ocasiones alcanzamos, como de la misma manera reconocemos las veces en las que no podemos llegar a lo que esperábamos; y es que, tanto las nuevas generaciones de profesores -en las que yo misma me coloco-, como las generaciones que cuentan con más años de experiencia, todas relatan distintos problemas que surgen en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

 Intentamos encontrar el nodo en el que se pierden los objetivos, buscamos de manera exhaustiva el momento en el que se dejaron de lado ciertos elementos cruciales tanto por parte de nuestros alumnos como de los docentes; y es que si bien existen más herramientas para el trabajo en esta era de la tecnología, esas mismas herramientas pueden tener una doble connotación como profesores. Pueden servir a favor, así como pueden convertirse en un punto débil.

En el caso de algunos docentes estas herramientas son intrusos en ese espacio mágico que es el aula, y en el caso de otros, agradecen su inserción a la misma área. ¿Cómo se conforma ese significado tanto placentero como aversivo? ¿Cuáles son los factores que influyen para utilizarlo como herramienta o excluirlo por completo de nuestra práctica?

En la actualidad existen múltiples críticas a los sistemas, a los modelos educativos y a las estrategias. Mismas críticas que son consideradas al momento de realizar su mejoramiento y modificación, para así tener una interacción alumno-profesor de calidad. Para ello se intenta lograr una revolución constante en estos modelos, con un único objetivo “la mejora del proceso”.

Podemos observar un avance contundente en la educación a nuestros días, sabemos que aún no nos encontramos en la posición en la que quisiéramos o deberíamos estar. Sucede que cada vez que sale un nuevo modelo educativo o un nuevo sistema, siguen sin contemplarse algunas variables. ¿Qué tanto conoce el profesor el modelo que se busca implementar? ¿Es ideal el espacio en donde se encuentra el profesor y existen las herramientas necesarias para promulgarlo? ¿Los aspectos que se evalúan son congruentes con los elementos en los que se formó el docente?

Se ve hasta sencillo implementar un modelo educativo por otro, se piensa como un sistema informático en el que se retira uno e inmediatamente se puede empezar a utilizar uno nuevo para posteriormente empezar a evaluar los avances obtenidos.

Sin embargo, si revisamos algunas variables que incurren en la educación, tendríamos que analizar los procesos de selección del profesorado, la negación de algunos profesores a seguirse actualizando o capacitando; aún y cuando existen formaciones en nuestras instituciones preferimos simplemente evadirlas por “comodidad”, y las estrategias que tiene la institución de educación para la puesta en práctica del nuevo modelo educativo que se pretende implementar no siempre son las adecuadas o no son llevadas a cabo de la mejor manera. Si bien muchas Instituciones Educativas han hecho esfuerzos por mejorar cada vez más sus estrategias de capacitación sobre los modelos educativos que se buscan implementar, esta capacitación muchas veces no llega a ser íntegra o total, dado que en algunas Instituciones o en las propias reformas educativas, no se considera a fondo.

Las Instituciones Educativas entonces llevan a implementar un nuevo modelo educativo, pero los profesores aún no han recibido la capacitación necesaria para su implementación, por ejemplo: cuando en secundaria empezaron a implementar modelo por competencias con la enciclomedia, que era una tecnología a la que se le pudo sacar mucho provecho, no obstante empero, por falta de conocimiento sobre la misma, y simplemente se desechó.

Finalmente a manera de conclusión, podemos mejorar a partir de estrategias implementadas y secuenciadas que permitan una mejor comprensión, mismas estrategias que deben valorarse cada nuevo ciclo escolar. Además de generar dentro de los cursos de inducción al profesorado, mayor consciencia de la responsabilidad que obtienen al ser parte de una Institución. Además de considerar capacitaciones estructuradas y expuestas por expertos que permitan conocer las bondades de los nuevos modelos educativos, su aplicación y el mejoramiento al proceso “enseñanza-aprendizaje”.

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